lunes, 23 de enero de 2017

Primera vez, con él.

Mi cuerpo siempre deja de ser mío cuando hago una de las cosas que más me gusta hacer en la vida, intoxicarme. Deja de ser mío mientras se prepara para dejarse tomar por alguien más, alguien que me haga sentir por dentro lo que por fuera mi piel deja de sentir. 

Lo vi parado al otro lado de la multitud mientras bailaba solo al ritmo de una canción que estaba escuchando únicamente en mi cabeza... ahí estaba él, parado, inerte, tomando pequeños sorbos como si no quisiera estar presente en la realidad.

Encendió un cigarrillo mientras y se fue por el pasillo más cercano, no aguanté las ganas, lo seguí al lugar donde más tarde desgarraría cada parte de mi ser, de mi cuerpo. "¿Tienes un cigarrillo?" fue lo único que dije; "¿Te lo enciendo?" fue lo único que dijo y su mirada me penetró tan profundo como yo quería que lo hiciera.

Me quemé el labio, tiré el cigarrillo y me fui por aquel pasillo sin dejar de quitarle la mirada de encima, caminando de espaldas, sonriendo invitándolo a bailar en medio de la pista pero él no quería bailar, al menos no en la pista, al menos no rodeados. Y me agarró la mano, y me besó, y firmó lo que sería la sentencia de mi muerte.

Subimos las escaleras aunque íbamos bajando al infierno, llamas que salían de su cuerpo deseosas de quemarme y yo emanando gases dispuesto a causar un gran incendio. Tropecé con cada escalón, su risa me hacía reír, sentí paredes, barandas, cuadros y hasta mesas en mi espalda cada vez que me impulsaba y callaba mi boca hasta que llegamos a aquella puerta de madera al lado de un balcón. Ahora que lo pienso qué bueno que no eligió el balcón, habría despertado a toda la manzana y la gente pensaría que estaban cometiendo un asesinato.

Me bebí el último trago del vaso mientras el trancaba la puerta, me volvió a mirar con esos ojos imposibles que dominaban y te hacían obedecer cada uno de sus demandas, porque aquél perro nunca ladró pero estaba dispuesto a morderme y destrozarme la vida. Nervios, siempre llegan en el momento menos indicado, comencé a temblar mientras se lanzaba encima de mí ¿qué coño estoy haciendo? ¿Quién es él? ¿Quién soy yo? No sé qué estoy haciendo pero quiero, no sé cómo hacerlo pero quiero, nunca he hecho esto pero siempre he querido. Nunca había tenido a un hombre encima de mí, no entendí que eso era lo que me iba a gustar el resto de mi vida hasta que yo me subí encima de él.

Prendió un cigarrillo y me lo puso en la boca mientras sentado en el borde lo veía, él por supuesto nunca dejo de verme mientras se quitaba cada tela que llevaba encima y sus palabras comenzaron a salir de su garganta como órdenes y yo simplemente cedí, me rendí y me serví. Se creía mi dueño y yo me sentía como si fuese un objeto hecho para sus deseos.

Sus besos tenía la intensidad de un millón de tornados uno dentro de otro y sus manos eran rastreadores conociendo el terreno donde él iba a construir su imperio. No lo besé, me hizo besarlo dónde él quería, donde a él se le antojaba y me manejaba a su gusto. Pasé de sus labios al resto de su cara, bajé al cuello y seguí el camino hasta el cuenco que se hacía en su pecho por donde la presión de sus manos en mi cabeza me hizo bajar hasta llegar al sur, donde se visualizaba una jungla, un manglar, una selva dónde cuál mamífero me alimentaría.

Estuve de rodillas viéndolo fijamente, no hacía nada, no se movía y mucho menos lo hacía yo aunque sabía lo que tenía que hacer, él estaba disfrutando verme así. Agarré cada lado de su ropa interior y me quitó las manos, todavía no era hora de la cena. Me agarró con ambas manos y me hizo oler aquél aroma que jamás voy a olvidar y que ahora es mi olor favorito en el mundo. Luego de un buen rato decidió que era hora de acabar con mi desesperación y liberó a la bestia, qué bestia, un demonio que quería poseerme y yo me entregué sin necesidad de negociar. 

Me sentía como un barco ultrajado por piratas que solo quieren destrozar todo lo que ven e irónicamente era el momento más delicioso y feliz de mi vida, no hizo falta ser cortés para dejarlo entrar por completo, aquellos sabores eran magníficos, aquellos olores exquisitos, aquellas texturas inigualables y mientras abría camino a profundidades que desconocía.

Sentía su cuerpo temblar mientras hacía por primera el mejor trabajo al que me han puesto bajo presión, y no se aguantó, me levantó, probó su propio cuerpo desde mi boca y se dispuso a despojarme de mi ropa que voló por cada parte del cuarto y me tiró a la cama, boca abajo y llegó a mí sin pensarlo, con la fuerza de un ferrocarril en su mayor potencia, duro, seco... doloroso. grité, clavé mi cabeza en el colchón y a él no le importaba nada más que él.

Me agarraba con fuerza mientras yo intentaba escapar pero él lo estaba disfrutando tanto cual león que jamás dejaría escapar a su presa cuando tiene hambre. No sentía las piernas, estaba temblando, quería llorar del dolor mientras él seguía gozando de mi aparente sufrimiento, yo sollozaba mientras el reía, mi sufrimiento era su placer, hasta que un golpe de calor pasó por todo mi cuerpo desde los pies hasta las orejas y dejé de quejarme, dejé de resistirme y voluntariamente mi espalda se arqueó completamente para ayudar a la entrada de mi intruso. Él hizo lo que mejor sabía hacer, sonreírme para hacerme saber que ya era suyo.

Encendió otro cigarrillo mientras me colocaba como a él le diera la gana hasta que, por primera vez en toda la noche me dejó tomar el mando. Arriba de él me subí sobre él para bajar lentamente, su cara era un enigma, su rostro un hermoso misterio, abrió una puerta en mí que ya no iba a poder cerrar hasta que lo venciera y comencé a mover mi cadera como solo yo lo sé hacer, como si estuviese bailando para él sobre él con él dentro.

No sé cuánto tiempo pasó, mi vida se perdió entre los movimientos de nuestras caderas a veces coordinados a veces atropellados hasta que llegó el momento de vencerlo, tomé las fuerzas necesarias y me convertí en lo que él estaba esperando toda la noche, De repente sentí la desesperación de su cuerpo, estaba hirviendo, acelerado, retorciéndose mientras creía que sus pies se iban a fracturar. A la velocidad de la luz me tiró a un lado, me volteo como si fuese un cuerpo si vida, rompió el manto que cubría a la bestia y sentí una lluvia cálida en mi cuerpo que poco a poco bajaba por mi espalda y se quedaba en mi curvatura. Le bestia fue derrotada. Lo siguiente fue sentir su cuerpo sobre el mío y caímos en un coma momentáneo, él seguía sonriendo, maldita sea esa sonrisa.

Bajamos las escaleras, él estaba intacto como si hubiese renacido, yo estaba destruido, adolorido, acalorado, mordido, arañado, despeinado, no podía caminar pero por primera me sentía completamente pleno, lleno, satisfecho, estaba feliz como si nada me faltara en la vida. Todos nos miraron con una cara de complicidad, sonrisas que no eran más que picardía y miradas juzgadoras. Yo simplemente agarré una botella, encendí otro cigarrillo aunque la garganta me doliera y seguí bailando solo al ritmo de una canción que únicamente escuchaba en mi cabeza. Esta vez ya no lo miraba al otro lado del salón, solo tenía que voltear a la derecha para ver esa sonrisa que hizo conmigo lo que quiso.





lunes, 15 de agosto de 2016

Primera vez, con ella.

Aún mi cuerpo no conocía otro cuerpo, no tan de cerca, no tan pegado a mí, solo lo había imaginado mil veces desde el primer momento en que nuestros labios se unieron aquella noche cerca de esa calle oscura en una esquina desolada. 

Mi mente giraba al compás que le indicaba esa botella de ron que mientras más vacía estaba más llenaba mi mente de pensamientos, mientras despertaba en mí algo que nunca había sentido, mientras mi cuerpo se preparaba a conocer un terreno desconocido.

¿De verdad quería su cuerpo junto al mío? ¿Qué era realmente lo que quería probar? ¿A ella? ¿A mí mismo? De alguna u otra forma lo iba a descubrir, mi cuerpo no hacía caso a mis pensamientos y comenzó a actuar poco a poco de forma firme y viril.

Me tomó de la mano y me guío dentro de mi casa como si fuese la suya, ya sabía donde estaba mi cuarto pero me llevó directo a la habitación de mis padres, no estaban en casa y esa cama fue el lugar donde mi mente se desconectaría para que mi cuerpo funcionara inconscientemente.

Sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo rápidamente buscando la forma de despertar todo lo despertable en mí, su boca en mi cuerpo hizo un campo de batalla mientras como por arte de magia nuestra ropa iba desapareciendo. Sin dudar me dejé caer de espaldas como en una prueba de confianza y un solo segundo después sentí su peso sobre mí. 

Abrí lo ojos y aún con la escasa luz pude diferenciar su hermosa silueta de abajo hacia arriba en la oscuridad mientras separaba la botella de su boca y dejaba caer un gran hilo de ron dentro de mi boca, ahogado, mareado, cegado y excitado la alcé por la cintura y sin pensarlo más la dejé caer encima de mí. Escuché un gran grito y mi menté se apagó.

Recuerdo mucha humedad, recuerdo muchos sonidos que nunca había escuchado antes, sentía dolor, sentía placer, había millones de sabores en mi boca mientras probaba cada parte de su cuerpo y olores que hoy entiendo qué eran. 

Recuerdo música, cómo puede ser que me estaba moviendo de esta forma tan rápida, tan dura, tan fuerte y en esta posición mientras sonaba alguna canción de Adele en el fondo de la habitación. La excitación y el deseo de poseer pudo más que mi oído rítmico.

Por un momento me perdí y en un flashback recuerdo mi cara en medio de sus piernas mientras balbuceaba cosas sin sentido sin escuchar ecos en esa cueva oscura... Luego mi mente se volvió a desconectar. Desperté y ella seguía gritando encima de mí y como pude me incorporé en el hombre que creía que era pero mientras la guerra estaba en su mejor punto volví a perder otra batalla y otro hilo de ron entró en mi garganta.

¿Qué estoy haciendo? ¿Qué está pasando? Esto tiene que acabar en algún momento, mi cuerpo dejó de sentir placer, dejó de sentir dolor, dejo de estar excitado y solo era un cuerpo inerte con una erección fulminante y eterna controlado por alguien que no era yo.

Me desmayé y horas después desperté con mi cuerpo lleno del líquido que estaba acostumbrado a tirar en mi mano por todo mi cuerpo seco y pegado, ella estaba a mi lado con un pierna sobre mí y un abrazo a medias, yo trataba de encajar piezas en el rompecabezas que se convirtió mi mente pero simplemente era imposible.

Me paré, se paró, nos vestimos sin decir una sola palabra y me dispuse a despedirla, no podía creer que acababa de hacer por primera vez lo que siempre quise hacer y simplemente no recordaba nada. Absolutamente nada.

Me serví un café recalentado de hace tres días y me dije a mí mismo después de varios suspiros: No sé si esto es lo que quiero para mi vida.

No pasó nunca más.




martes, 14 de junio de 2016

Martirio.

Mis pensamientos invaden no solo mi mente, se apoderan de cada parte de mi cuerpo y es algo que simplemente no puedo controlar ¿Quién podría? ¿Quién es capaz de domar sentimientos tan naturales? Tan salvajes, tan primitivos, tan intensos.

Lucho constantemente con estos impulsos pero soy débil y siempre terminan ganando una batalla de la que tienen ventaja, lo saben y se aprovechan de mí. Siempre termino por hacer lo que no quiero pero ¿Realmente no quiero? ¿Realmente quiero? Ya no sé que pertenece a mi realidad.

Muchos dicen que es una necesidad pero ¿Qué es lo que necesito? ¿Sentir? ¿Atención? ¿Liberar algo que desconozco? Todo esto es más grande que yo y siento su peso en mis hombros, bajando por mi espalda. 

Aquí me encuentro esperando y cuando llega el momento hago lo que tengo que hacer, lo disfruto, me siento en mi elemento y me olvido de todo la moralidad por un momento pero, siempre hay un pero, una vez más comienza este martirio mental y comienzo a morir lentamente.

El castigo, supongo.


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Certeza.

—¿Por qué no me has preguntado si me voy a quedar?
—Porque eso sería tener la duda de si serás mío lo que queda de la noche.
—[silencio]
—Y no tengo dudas sobre eso.
—[silencio]
—Lo serás.


miércoles, 24 de junio de 2015

Límites.

A veces siento que me entrego demasiado
A veces siento que me entrego muy poco
No sé de límites
No sé hasta dónde
No sé hasta cuándo
No sé ni cómo
Pero lo intento
Siempre lo intento
Por ti
Por mí
Por nosotros
Por lo que tenemos
Por lo que tendremos



Ocultos.

La puerta está asegurada, ya podemos ser nosotros mismos sin miedo a todo lo que hay fuera de ella, ya puedo ser el amante que tanto quieres que sea, ya puedes ser el amante que tanto quieres ser. La fuerza de tus brazos colocando mi cuerpo de la manera que les provoca, la fuerza de tus manos apretando mi garganta mientras la fuerza de tu mirada me penetra hasta lo más profundo de mi ser.

Nuestro juego de seducción dura lo que se tarda en el irse el dolor de uno de mis mordiscos en tus labios, y tú mi adorado, sabes cómo me gusta hacerlo. 

Las ganas están transpirándose por nuestros cuerpos, estoy jadiando de la sed que tengo del elixir de la vida, ese que no siempre me lo das en la boca.

La próxima vez tu mirada no va a ser lo único que me va a penetrar, tu mirada no es lo único que quiero que me penetre. 

Mi cuerpo necesita de solo una parte del tuyo.



martes, 23 de diciembre de 2014

O.

No te he visto
No te he tocado
No te he olfateado
No te he sentido a mí alrededor
Y sin embargo hay algo
Algo que atrapa
Algo que hace querer más
Algo que se siente como algo
No sé si son meses
Si son semanas 
Si son días
O horas
Pero han sido
No te conozco y nunca terminaré de hacerlo
Pero adoro el proceso
De descubrir
De descubrirte
Imaginar un primer encuentro
Imaginar el sonido de tu voz
Imaginar tu forma de caminar
Imaginar tu manera de moverte por el mundo
Pronto encontraré las respuestas a todo lo que imagino
Se convertirán los sueños en realidades
Realidades que me ponen ansioso
Miedoso
Nervioso
Pero sobre todo emocionado
El inicio de la historia ha sido correcto
El destino se encargará de escribir el resto
por nosotros.



lunes, 11 de agosto de 2014

Casual.

Todo comenzó con un beso sabor a ron y cigarrillos, se notaba que eran de esos fuertes pues el sabor se intensificaba en nuestros labios. El movimiento de sus caderas en armonía con el mío hizo que nuestras bocas se unieran más de una vez, pasó de ser un beso inesperado a muchos intencionados. 

Mi cuerpo estaba saturado de todo, de alcohol, de nicotina, de ganas de pegarte contra la pared pero como siempre lo he hecho en mi vida, pienso demasiado las cosas por más que las desee. 

La noche pasaba, la botella bajaba y mi sentidos estaban cada vez más alterados y en un momento, no recuerdo cuál exactamente perdí la noción del tiempo, perdí el control de mis acciones. Dejé de ser yo por un momento para comenzar a ser suyo. 

No sé cómo llegue a una cama, era su cama, simplemente estaba acostado viendo al techo moverse junto con toda la habitación cuando sentí el peso de un cuerpo que caía a mi lado, sentí su olor en el aire, sentí la textura de su piel pegándose a la mía, sentía su respiración muy cerca de mi oreja.

Y lo besé, y me besó. 

La luz se apagó como por arte de magia, aunque mucho tiempo antes ya no veía nada pues mis ojos siempre estuvieron cerrados, intensificando las sensaciones. Y mi mente y su ropa empezaron a volar.

Todo estaba tan oscuro y sin embargo en mi cabeza imaginaba lo blanca que es su piel, podía saborear su color, el territorio perfecto para que mi boca hiciera una obra de arte bastante abstracta. Coagulando su sangre y dejando hematomas en cada centímetro. 

Mi imaginación se desplegaba por todo su cuerpo pero sus manos me dominaban más de lo que yo podía resistir, me recorrían, me inmovilizaban, me poseían. Al tiempo que mis caderas hacían juego con las suyas en un movimiento fluido, lento pero agresivo.

Y me tocó, y lo toqué.

Me dispuse a saborear cada parte de su cuerpo y él se dispuso a dejar que dieran rienda suelta a mis deseos más carnales, de poseer su ser con mi boca. El inicio fueron sus labios, hasta donde recuerdo su boca era suave y deliciosa igual que su cuello en el cual me quedé viviendo por mucho tiempo hasta que bajé y bajé hasta su pecho poblado y seguí el camino, ese que conozco muy bien a pesar que este es un campo nuevo para mí. Sus deliciosas caderas, mordidas, su abdomen, mordido, su ombligo, penetrado por mi lengua.

Y llegué a donde quería llegar y mi boca de forma espontánea formó una O perfecta preparándose para la entrada de aquél Dios invasor que venía hacia mí con delicadeza para corromper mi alma. Suave y a su vez rígido, grande pero encajando perfectamente, seco, muy seco pero eso era algo que yo sabía cómo solucionar. Caliente, muy caliente como las palmas de sus manos pero yo estoy acostumbrado a quemarme en infiernos como ese.

Sus jadeos y su euforia aumentaban y recorrían cada parte de su cuerpo, estábamos listo para la siguiente fase de este ritual y sin pensarlo, desde hace mucho rato ya no estaba pensando nada, me subí a su cuerpo y me agarré de él como si el suelo fuese a desvanecerse. Y como su mirada cuando la vi por primera vez, me penetró, suave y delicadamente mientras yo con los ojos cerrados y emitiendo sonidos casi onomatopéyicos sentía el demonio entrando a mi cuerpo.

Nunca nada es lo que parece, lo admiré como un Dios y lo sentí como el mismísimo Demonio. Me dolía y gritaba para drenar todo lo que pasaba por mi cuerpo.

Yo seguía sin ver nada hasta que abrió sus ojos en la oscuridad y los vi, más allá del color tan hermoso que aún no logro recordar pude ver dentro de su ser, el deseo lo estaba quemando y yo estaba hipnotizado dejándome llevar por su mirada.

No sé en qué momento paramos pero el último recuerdo que tengo en la mente antes de desconectarme fue abrazarla con mucha fuerza, la última que me quedaba. Me desmayé. 

La oscuridad dejó de ser oscura y miré por la ventana, el sol me quemaba las neuronas, estaba ahí, seguía echado con su cuerpo totalmente desnudo tapado por una fina sábana, no fue un sueño pues su piel casi transparente seguía a mi lado y lo miré hasta que abrió sus ojos. 

Me sonrío y yo sin dudarlo le correspondía con un beso, me sentía en confianza para hacerlo y a él no le molestó en absoluto. La noche fue perfecta y el día se igualó, danzamos un poco más en la cama pero con menos fulgor. Mi boca jugó dos veces más con su gran y rígido Dios y lo venció en las dos ocasiones, lo acabó. 

Sentía que era mío y así lo traté, mío. Luego un beso y un adiós que mi mente tradujo como un: Nos vemos luego. Y sé que será así. 






viernes, 1 de agosto de 2014

Contactos.

Primer contacto
Su mirada
Segundo contacto
Su piel
Tercer contacto
Su boca
Último contacto
Su mirada, al despertar.



martes, 1 de julio de 2014

Saxo.

Todo comienza en los labios del artista
Cuando rodea con su boca esa boquilla
Esa que podría ser la mía
Y empieza a hacer el amor con su instrumento
A hacer el amor con mis oídos
A producir el sonido más hermoso
Romántico
Apasionado 
Altamente erótico
La tonalidad recorre mi columna vertebral
Con cada nota es un terremoto
Sacudiendo mis emociones más salvajes
Despertando todos mis deseos
El movimiento de sus dedos se sienten
en cada parte de mi cuerpo
Y yo solo estoy parado, viendo
Escuchando
Dejando que aquél artista me lleve a una aventura
Inesperada
Maravillosa 
Él con sus ojos cerrados fundiéndose en metal
Yo entrando en un estado de éxtasis
Natural y poderoso
Su respiración convierte el sonido en belleza
El rey del viento
Y mis palabras se quedan mudas
No hay adjetivos suficientes
No es simple música
No puede serlo
Es algo mucho más
Quizás es vida
Quizás es muerte
Quizás es cielo 
O tal vez un ardiente infierno
Yo cierro los ojos como tú, saxofonista
Y siento algo
Profundo
Intenso
Carnal.


sábado, 1 de febrero de 2014

Delito.

Te convertiste en una evidencia viviente del delito que cometiste fuera y dentro de mi cuerpo. Las pruebas se basan en el reconocimiento de tus dientes en las marcas de mi espalda, en los restos de saliva en mi cuello y en los cabellos que dejaste entre mis dedos. Eres culpable pero yo soy el sentenciado a la pena de muerte.



viernes, 31 de enero de 2014

Durmiendo con el Diablo.

Soy tuyo para complacerte, para hacer lo que quieras. Soy tu esclavo, eres mi amado oscuro.  A veces lo desconocido se convierte en el narcótico más fuerte, eres un monstruo, mío. Me has convertido en lo que soy, te convertí en lo que ahora eres. 

Me siento hipnotizado, todo lo que sale de tu boca es éxtasis para mi cuerpo. No sé si estamos destinados a estar juntos pero ahora no quiero soltar tu piel, no voy a despegar mis labios de tu espalda.

Apareciste de la nada y curaste mi corazón roto y lo sanaste poco a poco entre las sábanas de tu cama. A penas cerré la puerta dejé de ser yo para ser completamente tuyo, mi alma salió de mi cuerpo y se quedó entre tus manos, entre tus dedos. 

Yo era joven, ingenuo e inocente; tú tan experimentado, encantador y perverso que no sabe otra cosa más que tocarme y quitarme la vida a cuenta gotas. Yo no sé más que amarte.

No somos perfectos.
Pero somos.

Creo que es invierno pero lo menos que puedo sentir es el frío, desde que nos conocimos nunca más supe lo que era el hielo, me acostumbré al dolor intenso de la carne hirviendo. 

Me entregué a mi príncipe de las tinieblas, renací, comenzaste a moldearme cual discípulo a tu gusto, a la forma rústica de tus manos. Sentí la complicidad de los Dioses en los que crees cuando me penetraste el cuerpo, cuando te insertaste en mi ser. Fui liberado.

Estás sediento de sangre, de mi sangre, de mi sangre interior. Estoy listo para pasar al siguiente nivel.

La dominación y el poder se convirtieron en mi credo de cada día, sirviéndote como un cordero inmortal. No soy yo si no me siento controlado por tus misteriosos poderes. A veces me extraño pero luego me tocas y el dolor placentero me recuerda que tengo que olvidarme de mí. Mi cuerpo es tu instrumento de dominación. 

Tus ojos, tu boca, tu daga penetrante me dice todo lo que existe entre nosotros, no sé si es amor, no sé si es pasión, no sé si es oscuridad. Pero existe algo y ambos lo sabemos.

Inyectas oscuridad en mi ser con pequeños chorros calientes, el príncipes de las tinieblas me espera cada día frente a las puertas del infierno. 

Hoy soy un ángel al que le arrancaron las alas y no lo dejaron volar nunca más, manchaste mi piel de colores que no se pueden describir, de olores que no se pueden expresar, de sensaciones pecadoras que me hacen morir y arder en el infierno de tu pecho.

Estoy durmiendo con el Diablo y estoy completamente enamorado. 




martes, 15 de octubre de 2013

High.

Taquicardia
Temblor en el cuerpo,
Que empieza desde el suelo
Los pies, las rodillas, piernas, nalgas, columna...
La corriente eléctrica del estallido interno
Manos sudorosas
Un chillido hermoso y ensordecedor
Lentos movimientos, realmente lentos
No hay gravedad
Ojos brillantes cual estrella cubierta,
De sangre
Súper poderes, paredes transparentes
Nervios, paranoia
Ojeras frías, orejas calientes
Calor, escalofríos
Sube y baja sin parar
Yo ya quiero parar
Yo no quiero parar nunca.
Disimula.
Hambre.


jueves, 12 de septiembre de 2013

Vendado.

No veo, absolutamente nada, pero te siento muy cerca de mí pues tu respiración eriza cada uno de mis vellos y me hace sentir una extrañeza divina en el cuerpo. No te bastó cerrar las ventanas, apagar la luz y desnudarme, no, también decidiste vendar mis ojos. Ahora soy un muñeco, uno que se deja manejar y cumple todos los deseos que su amo le pide, le indica, lo fuerza. ¿Podemos empezar de una vez? No aguanto más espera.

Consigo tu cuerpo delante del mío, tembloroso pero la firmeza de tu piel es impecable. Lo primero que toco son tus hombros y ya conozco ese camino de memoria así que tu boca se sintió en la mía en pocos segundos.

Te sentí raro, pero no raro del malo, sino, autoritario y rústico. Pues fuertes mordidas que me hacían gritar dejabas en mi cuello, en mi espalda, en mis caderas, en mis nalgas. La fuerza de tus manos hicieron que cayera de rodillas y mi boca ya sabía lo que tenía que hacer. No paraste en ningún momento llevando un ritmo rápido y violento. Yo resisto. Hasta sentir el empujón que me dejó tirado en el suelo, desorientado.


¿Dónde estás? ¿Por qué no te escucho si quiera? ¿Te fuiste? Espero ansioso, pensé que estabas planeando algo más sucio pero, fue la última vez que supe de ti. Y dormí llorando, con los ojos vendados. 



lunes, 9 de septiembre de 2013

Vicioso Culpable.

Me gusta estar rodeado de ellos
Los deseo porque son tan exquisitos
Los puedes sentir en cada parte del cuerpo
Tan deliciosos
Tan placenteros.
Los hay de todos los colores
Pero los negros son mis favoritos.
Los hay de todos los tamaños
Pero siempre voy a preferir los grandes.
Me gustan los largos y los gruesos
Pues, son lo que más me llenan
Porque más tienen.
Adoro sus olores, sus sabores, sus texturas.
Podría con dos, tres, cuatro y hasta cinco
Al mismo tiempo.
Libros.


sábado, 7 de septiembre de 2013

Un amor inexistente.

Me tomas la mano y me obligas a no soltarte nunca, no mientras dormimos, porque en el fondo sé que necesitas de mí tanto como necesito de ti. A los ojos de todos somos lo que realmente somos, pero, cuando las paredes de mi habitación nos invaden, somos lo que nos provoca. Toco tu cuerpo como siempre lo quise tocar, como nunca me dejaste hacerlo. Tú, te prendes; yo, necesito ser apagado. Y me buscas justo como en algún momento yo te busqué. Y somos perfectos pero la verdad es que no nos gusta la perfección. La fantasía del momento nos arrastra y sucumbimos en la tentación que no pasa de eso, de deseo. Y despertamos, y volvemos a ser los mismos, pero siempre, algo cambia. 


jueves, 22 de agosto de 2013

Agua para el café.

El deseo hierve como el agua para el café que el mismísimo Satanás está preparando y, me siento con él a discutir sobre qué voy a hacer para finguir que ya no siento nada por ti y cuántas cucharadas de azúcar le vamos a poner. 


miércoles, 14 de agosto de 2013

La perfección se mide en centímetros.

Sentí sus dedos ansiosos mientras me desataban los botones de la camisa, no sabía lo que hacía pero su torpeza la hacía encantadora. Yo permanecía inmóvil mientras veía cómo quería hacer de todo sin saber hacer nada. La camisa blanca cayó detrás de mis talones y el mundo de un cuerpo desnudo era el nuevo descubrimiento de mi aventurera compañera dejando en descubierto el camino a la gloria, el abdomen de un joven con la fuerza de un adulto.  En mi rostro se pintó una sonrisa egocéntrica mientras que en el suyo un asombro se asomó. Sabía que mi cuerpo estaba perfectamente moldeado pero solo lo había visto y tocado con una pequeña tela entre piel y piel.

Yo era su Dios griego y ella era mi pequeña plebeya. No tardó en besarme pues, su emoción se hacía líquida en medio de sus piernas y una llamara encendida es casi imposible de apagar rápidamente. Los escalofríos de su cuerpo pasan como una corriente eléctrica al mío indicando que el momento está llegando. Su boca quedó frente al pecho con el que quería dormir el resto de su vida, lo supe cuando sus labios lo besaron mientras sus ojos se cerraron. 

La abracé, sabiendo que faltaba una cosa por descubrir pero quise que lo imaginara primero, pegué mi bulto, mi gran bulto en su cuerpo y lo apreté con tal fuerza que sentí que en cualquier momento mi espada, grande, filosa, dura, la traspasaría. Se podía sentir lo caliente de su entrepierna y la humedad de sus deseos, estaba tan lista. Me paré frente a ella y mi mirada le ordenó soltar mis pantalones, cuando cayeron al suelo dejaron ver la perfección de mi cuerpo en cada uno de sus centímetros. Y de los centímetros de los que más estoy orgulloso. Blanco, recto, venas sobresalientes, punta rosada, sin un solo vello y de un tamaño majestuoso. 

—Ahora serás mía.

Y mis palabras la desterraron de sus telas que volaron por todo el lugar, yo sí sé hacer las cosas y muy bien, la pegué contra la pared mientras un pequeño chillido salió de su boca, la voltee y me sostuve de su cabello dejando su cuello a servicios de mis dientes en el momento en que mi perfección entró bruscamente en la suya y escuché ese primer y delicioso grito de dolor que se convirtió en placer mucho tiempo después.



martes, 23 de julio de 2013

Porque quiero.

Te miro de esta manera porque quiero
Te toco de esta manera porque quiero
Te deseo de esta manera porque quiero
Te invado de esta manera porque quiero
Te seduzco de esta manera porque quiero
Te beso de ninguna manera porque no quieres.


viernes, 19 de julio de 2013

Para K.

No, no puedo darme el lujo de hacerte daño
No soy tan vanidoso
Prefiero sacar más de un poema triste
De mis manos
No debo, pero quiero
Y sin embargo querer nunca es suficiente
Esta llama nunca se apaga
Nosotros seguimos soplando, juntos
Pero nunca más nos volverá a quemar
Ayúdame a que ese calor no nos vuelva a tocar
No me puedo dar el lujo de lastimarte
Enamorándome.