miércoles, 24 de junio de 2015

Límites.

A veces siento que me entrego demasiado
A veces siento que me entrego muy poco
No sé de límites
No sé hasta dónde
No sé hasta cuándo
No sé ni cómo
Pero lo intento
Siempre lo intento
Por ti
Por mí
Por nosotros
Por lo que tenemos
Por lo que tendremos



Ocultos.

La puerta está asegurada, ya podemos ser nosotros mismos sin miedo a todo lo que hay fuera de ella, ya puedo ser el amante que tanto quieres que sea, ya puedes ser el amante que tanto quieres ser. La fuerza de tus brazos colocando mi cuerpo de la manera que les provoca, la fuerza de tus manos apretando mi garganta mientras la fuerza de tu mirada me penetra hasta lo más profundo de mi ser.

Nuestro juego de seducción dura lo que se tarda en el irse el dolor de uno de mis mordiscos en tus labios, y tú mi adorado, sabes cómo me gusta hacerlo. 

Las ganas están transpirándose por nuestros cuerpos, estoy jadiando de la sed que tengo del elixir de la vida, ese que no siempre me lo das en la boca.

La próxima vez tu mirada no va a ser lo único que me va a penetrar, tu mirada no es lo único que quiero que me penetre. 

Mi cuerpo necesita de solo una parte del tuyo.



jueves, 11 de junio de 2015

Culpables.

Tu boca se unió con la mía por tu culpa, por mi culpa, por sorpresa, por casualidad, porque tenía que pasar. Somos culpables del delito delicioso que cometimos y estamos sentenciados por lo que creamos. 

Los pupitres rayados, los bombillos quemados y la puerta de un salón abandonado son testigos del por qué ahora mi boca no quiere otra boca que no sea la tuya, del por qué mi piel necesita el contacto de tu piel, del por qué mis ojos están aprendiendo a hablar con los tuyos.

Eres culpable, que te encierren junto a mí.
Soy culpable, que me encadenen junto a ti.
No quiero otro veredicto.


martes, 23 de diciembre de 2014

Ansiedad

Sentado en la vía agarrando mis manos compulsivamente, sudorosas y temblando más de lo normal decidido a encontrarme con la persona que había estado esperando siempre. Cada minuto estaba más cerca, cada vez que mis ojos parpadeaban estaba más cerca, cada vez que exhalaba de forma entrecortada te sentía más cerca. Mis latidos aumentaron como el movimiento de culo de una negra bailando tambor.

Y llegué
Y sudé
Y te vi
Y comenzó todo.

O.

No te he visto
No te he tocado
No te he olfateado
No te he sentido a mí alrededor
Y sin embargo hay algo
Algo que atrapa
Algo que hace querer más
Algo que se siente como algo
No sé si son meses
Si son semanas 
Si son días
O horas
Pero han sido
No te conozco y nunca terminaré de hacerlo
Pero adoro el proceso
De descubrir
De descubrirte
Imaginar un primer encuentro
Imaginar el sonido de tu voz
Imaginar tu forma de caminar
Imaginar tu manera de moverte por el mundo
Pronto encontraré las respuestas a todo lo que imagino
Se convertirán los sueños en realidades
Realidades que me ponen ansioso
Miedoso
Nervioso
Pero sobre todo emocionado
El inicio de la historia ha sido correcto
El destino se encargará de escribir el resto
por nosotros.



lunes, 11 de agosto de 2014

Casual.

Todo comenzó con un beso sabor a rondo y cigarrillos, se notaba que eran de esos fuertes pues el sabor se intensificaba en nuestros labios. El movimiento de sus caderas en armonía con el mío hizo que nuestras bocas se unieran más de una vez, pasó de ser un beso inesperado a muchos intencionados. 

Mi cuerpo estaba saturado de todo, de alcohol, de nicotina, de ganas de pegarte contra la pared pero como siempre lo he hecho en mi vida, pienso demasiado las cosas por más que las desee. 

La noche pasaba, la botella bajaba y mi sentidos estaban cada vez más alterados y en un momento, no recuerdo cuál exactamente perdí la noción del tiempo, perdí el control de mis acciones. Dejé de ser yo por un momento para comenzar a ser suyo. 

No sé cómo llegue a una cama, era su cama, simplemente estaba acostado viendo al techo moverse junto con toda la habitación cuando sentí el peso de un cuerpo que caía a mi lado, sentí su olor en el aire, sentí la textura de su piel pegándose a la mía, sentía su respiración muy cerca de mi oreja.

Y lo besé, y me besó. 

La luz se apagó como por arte de magia, aunque mucho tiempo antes ya no veía nada pues mis ojos siempre estuvieron cerrados, intensificando las sensaciones. Y mi mente y su ropa empezaron a volar.

Todo estaba tan oscuro y sin embargo en mi cabeza imaginaba lo blanca que es su piel, podía saborear su color, el territorio perfecto para que mi boca hiciera una obra de arte bastante abstracta. Coagulando su sangre y dejando hematomas en cada centímetro. 

Mi imaginación se desplegaba por todo su cuerpo pero sus manos me dominaban más de lo que yo podía resistir, me recorrían, me inmovilizaban, me poseían. Al tiempo que mis caderas hacían juego con las suyas en un movimiento fluido, lento pero agresivo.

Y me tocó, y lo toqué.

Me dispuse a saborear cada parte de su cuerpo y él se dispuso a dejar que dieran rienda suelta a mis deseos más carnales, de poseer su ser con mi boca. El inicio fueron sus labios, hasta donde recuerdo su boca era suave y deliciosa igual que su cuello en el cual me quedé viviendo por mucho tiempo hasta que bajé y bajé hasta su pecho poblado y seguí el camino, ese que conozco muy bien a pesar que este es un campo nuevo para mí. Sus deliciosas caderas, mordidas, su abdomen, mordido, su ombligo, penetrado por mi lengua.

Y llegué a donde quería llegar y mi boca de forma espontánea formó una O perfecta preparándose para la entrada de aquél Dios invasor que venía hacia mí con delicadeza para corromper mi alma. Suave y a su vez rígido, grande pero encajando perfectamente, seco, muy seco pero eso era algo que yo sabía cómo solucionar. Caliente, muy caliente como las palmas de sus manos pero yo estoy acostumbrado a quemarme en infiernos como ese.

Sus jadeos y su euforia aumentaban y recorrían cada parte de su cuerpo, estábamos listo para la siguiente fase de este ritual y sin pensarlo, desde hace mucho rato ya no estaba pensando nada, me subí a su cuerpo y me agarré de él como si el suelo fuese a desvanecerse. Y como su mirada cuando la vi por primera vez, me penetró, suave y delicadamente mientras yo con los ojos cerrados y emitiendo sonidos casi onomatopéyicos sentía el demonio entrando a mi cuerpo.

Nunca nada es lo que parece, lo admiré como un Dios y lo sentí como el mismísimo Demonio. Me dolía y gritaba para drenar todo lo que pasaba por mi cuerpo.

Yo seguía sin ver nada hasta que abrió sus ojos en la oscuridad y los vi, más allá del color tan hermoso que aún no logro recordar pude ver dentro de su ser, el deseo lo estaba quemando y yo estaba hipnotizado dejándome llevar por su mirada.

No sé en qué momento paramos pero el último recuerdo que tengo en la mente antes de desconectarme fue abrazarla con mucha fuerza, la última que me quedaba. Me desmayé. 

La oscuridad dejó de ser oscura y miré por la ventana, el sol me quemaba las neuronas, estaba ahí, seguía echado con su cuerpo totalmente desnudo tapado por una fina sábana, no fue un sueño pues su piel casi transparente seguía a mi lado y lo miré hasta que abrió sus ojos. 

Me sonrío y yo sin dudarlo le correspondía con un beso, me sentía en confianza para hacerlo y a él no le molestó en absoluto. La noche fue perfecta y el día se igualó, danzamos un poco más en la cama pero con menos fulgor. Mi boca jugó dos veces más con su gran y rígido Dios y lo venció en las dos ocasiones, lo acabó. 

Sentía que era mío y así lo traté, mío. Luego un beso y un adiós que mi mente tradujo como un: Nos vemos luego. Y sé que será así. 






viernes, 1 de agosto de 2014

Contactos.

Primer contacto
Su mirada
Segundo contacto
Su piel
Tercer contacto
Su boca
Último contacto
Su mirada, al despertar.