Lástima que vendes tu amor -le dije- si te hubiese conocido hace unos meses atrás serías la misma mujer de hoy pero con un solo cliente fijo, uno que te da más que dinero, te da lo que muchos buscan en ti sin saber que no tienes ni un poco, ni la sombra de eso. Cariño.
Sé que no te importa nada, que mi nombre es tan irrelevante como el tuyo esta noche, pero al menos dimes si disfrutas haciendo esto.
Odio que no me hables por tener la boca llena pero termina de hacer tu trabajo que puedo estar toda la noche aquí si lo deseas, si mi cuerpo aguanta o si mi billetera no queda vacía.




